PARTE 2 – A LA 1:46 A. M., DOS AGENTES DE POLICÍA ENTRARON A LA FUERZA EN MI CASA CON UNA ORDEN JUDICIAL; PERO, CUANDO EL JEFE DE POLICÍA DESCUBRIÓ QUIÉN ERA YO EN REALIDAD, TODO CAMBIÓ.

su etapa final.

El fiscal federal principal se colocó con seguridad ante el estrado y procedió a leer, en voz alta y para que constara en el registro público permanente, cada una de las pruebas documentales falsificadas.

Proyectó, con total claridad, el video de vigilancia que mostraba el allanamiento ilegal, dejando a los acusados, acorralados, sin posibilidad alguna de negar sus actos delictivos.

La abrumadora cantidad de pruebas digitales irrefutables anuló por completo cualquier patético intento de la defensa por lograr un acuerdo de culpabilidad más benévolo.

El juez federal