momento en que mentiste.
—Solo quería evitar que Camila quedara marcada por un error.
—¿Y preferías que quedara marcada yo?
Se quedó callado.
Esa fue su respuesta.
Esa misma noche recibí un correo que llevaba meses esperando.
La Universidad de Cambridge me ofrecía incorporarme a un proyecto internacional de cinco años.
Siempre había dudado porque significaba marcharme.
Dejar a mis padres.
Mis amigos.
Y a Adrián.
Abrí el correo.
Pulsé:
ACEPTAR.
Después informé a todos.
A todos menos a él.
Un mes más tarde, en el aeropuerto, Lucía volvió a