No le dije a mi mejor amigo que me iba cinco años porque me a-cu-só de pla-gio para proteger a otra mujer

investigando.

—Pero el departamento ha suspendido temporalmente su acceso al laboratorio.

—También abriremos un procedimiento formal por posible mala conducta académica.

Miré la puerta de embarque.

—Entiendo.

—Elena.

—¿Sí?

—Lamento cómo manejé la reunión.

Eso sí me hizo guardar silencio.

El profesor continuó:

—Debí detener la acusación inmediatamente.

—Debí pedir pruebas antes de permitir que aquello ocurriera frente a todos.

—No fue usted quien mintió.

—Pero era mi responsabilidad controlar la sala.

Su voz se endureció.

—Y tengo otra pregunta.

—Dígame.

—Adrián afirmó que te vio copiar.

Mi mandíbula se