se encarga de todo.
—Mi abuelo me pidió que conservara la casa de té.
—Tu abuelo querría verte descansando, no matándote entre proveedores. ¿Acaso ya no confías en mí?
Aquella pregunta me confirmó que algo estaba terriblemente mal.
Le dije que primero consultaría los documentos con un notario.
Por la tarde dejé intencionalmente sobre nuestra mesa una invitación para dos personas a un exclusivo club ecuestre.
Alejandro la encontró.
—¿Con quién pensabas ir?
—Con una amiga. Aunque quizá vaya sola.
Se encerró inmediatamente en el baño.
Cuando salió, estaba pálido