dejado de funcionar desde la primera noche. Mi celular apenas tenía señal y la fiebre me hacía perder la noción del tiempo.
—Valeria, deja de hacerte la víctima —continuó Alejandro—. Renata está embarazada y necesita tranquilidad. Si reconoces que la empujaste, mandaré al chofer por ti.
Del otro lado escuché risas, música y el tintineo de unas copas.
Él estaba celebrando mientras yo apenas podía mantener los ojos abiertos.
Tres días antes, Renata Molina, su antigua novia, había aparecido en una reunión familiar mostrando orgullosamente su embarazo.
En mitad de