PARTE 1
—Si quieres salir viva de esa cabaña, primero vas a pedirle perdón a Renata —me dijo mi esposo por teléfono, mientras yo llevaba tres días sin calefacción, casi sin comida y atrapada en una tormenta de nieve.
Me llamo Valeria Serrano. Tenía treinta años y llevaba cinco casada con Alejandro Salcedo, uno de los empresarios más conocidos de Monterrey.
Aquella mañana, la nieve cubría por completo las ventanas de la cabaña donde Alejandro me había abandonado, en una zona aislada de la Sierra Tarahumara, Chihuahua.
El calentador había