Mi marido me dejó congelándome durante tres días en una cabaña aislada y después llamó como si nada: “Pide perdón y mandaré a buscarte”. En lugar de obedecer, activé un comunicador que mi familia me había entregado cinco años atrás. Cuando su mayordomo apareció con los documentos del divorcio, estaba seguro de que yo no tenía escapatoria. Hasta que escuchó los motores acercándose…

PARTE 1

—Si quieres salir viva de esa cabaña, primero vas a pedirle perdón a Renata —me dijo mi esposo por teléfono, mientras yo llevaba tres días sin calefacción, casi sin comida y atrapada en una tormenta de nieve.

Me llamo Valeria Serrano. Tenía treinta años y llevaba cinco casada con Alejandro Salcedo, uno de los empresarios más conocidos de Monterrey.

Aquella mañana, la nieve cubría por completo las ventanas de la cabaña donde Alejandro me había abandonado, en una zona aislada de la Sierra Tarahumara, Chihuahua.

El calentador había