las manos de Ethan.
—He cargado con esto desde antes de que tú nacieras. Siempre me dije que te lo daría cuando estuvieras listo para preguntar.
Ethan lo abrió con lentitud. Adentro había una fotografía descolorida. Un hombre joven reía, con la cabeza ligeramente ladeada frente a la cámara. Detrás de su oreja se veía una pequeña marca triangular. Justo en el mismo lugar que la de Lily.
Debajo de la fotografía había una dirección escrita cuidadosamente en tinta azul.
La búsqueda
Tres semanas después, la mesa de nuestra cocina