Nadie me miró directamente.
Natalia colocó una grabadora sobre la mesa.
—Empecemos por Renata.
Karina comenzó a llorar.
—Yo ya admití que tomé el brazalete.
—También ayudaste a sujetar a una niña de 3 años mientras le rapaban la cabeza.
Karina cerró los ojos.
—Sí.
Beatriz intervino.
—Yo estaba desesperada. Era el único recuerdo que tenía de mi madre.
Natalia la miró.
—¿Encontró usted el brazalete entre las pertenencias de Renata?
—No.
—¿Vio a Renata robarlo?
—No.
—¿Tenía alguna prueba?
Beatriz permaneció en silencio.
—Entonces castigó físicamente a una niña