porque otra adulta la acusó.
Beatriz comenzó a llorar.
Ramón golpeó la mesa con los dedos.
—Ya entendimos. Todos cometimos errores.
Miré mi labio todavía hinchado.
—¿Mi cara también fue un error?
Ramón apartó la mirada.
Natalia deslizó una fotografía hacia él.
Era un fotograma de la cámara.
Su brazo aparecía levantado segundos antes de golpearme.
—Tenemos video del ataque, informes médicos y la declaración de la menor.
Ramón dejó de hablar.
Mauricio respiró profundamente.
—Valeria, podemos arreglar esto.
Finalmente lo miré.
—¿Qué quieres arreglar? ¿El cabello de nuestra hija? ¿