La vieron tomarlo?
Silencio otra vez.
Entonces Karina soltó una risa.
—Valeria, deja de actuar como si tu hija fuera una santa. Los niños agarran cosas.
Renata escondió la cara contra mi cuello.
—Yo no fui, mami.
Aquellas 4 palabras bastaron.
—Te creo.
Beatriz dio un paso hacia mí.
—Ese es tu problema. Siempre la defiendes.
—Es mi hija.
—Y vive bajo mi techo.
—Eso no te da derecho a tocarla.
Beatriz levantó la barbilla.
—Yo eduqué a 3 hijos. No necesito que una mujer que pasa media vida viajando