me enseñe a criar niños.
Fue entonces cuando vi pequeños mechones de cabello castaño junto al bote de basura de la cocina.
Habían rapado a mi hija ahí mismo.
—¿Renata lloró?
Karina finalmente levantó la vista.
—Hizo un escándalo.
—¿Y tú estabas aquí?
No contestó.
Miré a Ramón.
—¿Usted permitió esto?
Dejó lentamente su vaso.
—Ten cuidado con la forma en que hablas.
—Le hicieron esto a una niña de 3 años por algo que ni siquiera pueden demostrar.
—Baja la voz.
—No.
Ramón caminó hacia mí.
—Mientras vivas en