Mamá…
La cargué inmediatamente.
—¿Quién te hizo esto?
—La abuela.
Entré con ella en brazos.
Beatriz, mi suegra, salió de la cocina.
Mi cuñada Karina estaba sentada en el sofá mirando su teléfono.
Ramón, mi suegro, bebía tequila en el comedor.
Nadie parecía sorprendido.
—¿Qué hicieron?
Beatriz cruzó los brazos.
—Desapareció el brazalete de oro que me dejó mi madre. Renata estuvo jugando cerca de mi habitación.
Miré a mi hija.
—Tiene 3 años.
—También tiene manos.
Sentí que me ardía la cara.
—¿Encontraron el brazalete entre sus cosas?
Silencio.
—¿