Tardó unos segundos en responder.
—La prueba de que tu madre fabricó la traición.
Sentí un frío recorrerme el cuerpo.
—¿Cómo lo sabes?
Isabella giró la cabeza hacia la ventana.
—Porque ella misma me lo dijo.
El silencio fue absoluto.
—¿Qué?
—Seis meses antes del divorcio vino a verme.
Mi mandíbula se tensó.
—¿Mi madre fue a tu casa?
Asintió.
—Llegó con un abogado.
Una imagen apareció en mi mente.
Catherine sentada frente a Isabella.
Perfectamente arreglada.
Controlando cada palabra.
—¿Qué quería?
Los ojos de Isabella se llenaron de lágrimas.