sentada junto a sus hijas.
Renata se veía completamente diferente.
Tenía color en las mejillas y no paraba de mover las piernas debajo de la banca.
Camila llevaba un vestido azul y sostenía la mano de su madre.
El juez repasó durante casi 40 minutos las pruebas.
Cuando terminó, miró directamente a Esteban.
—Usted utilizó sus conocimientos médicos, su posición profesional y la confianza de sus propias hijas para intentar fabricar una emergencia que le permitiera ganar una disputa familiar.
Esteban mantuvo la mirada al frente.
—Pero existe algo todavía