Una niña de 7 años entró empapada a la comisaría sosteniendo a su hermana gemela y dijo: —Mi papá la obligó a beber algo. Luego se quitó el zapato y sacó una jeringa escondida bajo la plantilla. 11 minutos después, una camioneta negra frenó frente a la puerta. La niña miró por el cristal, empezó a temblar y susurró: —Es él. La agente vio al hombre acercarse… y cerró la comisaría con llave.kara

sentada junto a sus hijas.

Renata se veía completamente diferente.

Tenía color en las mejillas y no paraba de mover las piernas debajo de la banca.

Camila llevaba un vestido azul y sostenía la mano de su madre.

El juez repasó durante casi 40 minutos las pruebas.

Cuando terminó, miró directamente a Esteban.

—Usted utilizó sus conocimientos médicos, su posición profesional y la confianza de sus propias hijas para intentar fabricar una emergencia que le permitiera ganar una disputa familiar.

Esteban mantuvo la mirada al frente.

—Pero existe algo todavía