nueva mamá.
Martina negó con desesperación.
—Tú nunca vas a ser nuestra mamá.
La expresión de Patricia se deformó.
Le agarró la muñeca con fuerza.
Rosa reaccionó al instante.
—¡Suéltela!
Patricia empujó a Martina hacia el sillón y se volvió contra Rosa.
—¿Ves? Esto es justo lo que le diré a Emiliano. Que eres agresiva, que quieres ocupar mi lugar y que usas a sus hijas para conseguir dinero.
Rosa ya no bajó la cabeza.
—Yo no quiero su dinero. Solo quiero que deje de lastimarlas.
—¿Y quién te va