PARTE 2: EL DINERO NUNCA LLEGÓ A ELLOS

creyendo que era otra cosa?

—Eso habrá que demostrarlo.

La abogada cerró la carpeta.

—Pero conserva todos los mensajes. Y no enfrentes sola a tu hermano.

Daniela obedeció.

Por primera vez en ocho años, dejó de actuar como la hija que solucionaba problemas enviando dinero.

Ahora quería saber adónde había ido cada peso.


Mauricio apareció en el hotel aquella misma noche.

Golpeó la puerta.

—¡Daniela!

Ella no abrió.

—Sé que están ahí.

Su padre comenzó a temblar.

Daniela tomó el teléfono.

—Ya pedí ayuda. Si intentas entrar, quedará registrado.

El