el mundo se detuviera un instante, dejando solo a dos corazones latiendo al mismo ritmo.
Lo curioso es que Paul Anka apenas tenía 18 años cuando la escribió. Esa juventud le daba autenticidad a cada palabra, a cada nota. Esta canción no solo sonaba en radios y vitrolas, también viajaba en cartas y recuerdos.
10. Peggy Sue – Buddy Holly
En 1957, cuando la radio era la compañera fiel de las tardes, un joven de gafas gruesas y sonrisa tímida cambió para siempre la historia del rock. Su nombre era Buddy