llorar.
—Desde antes de que acusaran a Mariana.
Luego colocó la carpeta sobre la mesa.
—Pero eso no es lo peor. Mi padre también supo la verdad… y aquí tengo la prueba.
PARTE 3
Alejandro miró la carpeta sin tocarla.
—Explícame eso.
Lucía respiró profundamente.
—Mi hermano llevaba meses sacando dinero del rancho. Yo encontré unas transferencias cuando estaba revisando documentos para mi papá. Se lo dije.
—¿A don Ernesto?
—Sí.
Alejandro sintió endurecerse su mandíbula.
Hasta ese momento todos habían supuesto que Rodrigo había engañado también a su padre,