cantidad propuesta habría garantizado el futuro de Mariana y Sofía.
Pero cuando Alejandro le contó la oferta, Mariana negó con la cabeza.
—Quiero que mi hija pueda preguntar algún día qué pasó y yo pueda decirle que no vendí la verdad.
Parecía que nada podría frenar el caso.
Hasta que una tarde una mujer llegó sola al rancho de Alejandro.
Era Lucía Robles, hermana de Rodrigo.
Estaba pálida.
Llevaba una carpeta contra el pecho.
—Sé lo que hizo mi hermano —dijo.
Alejandro cerró la puerta.
—¿Desde cuándo?
Lucía comenzó a