años.
No existía dinero capaz de comprarlos de vuelta.
Alejandro aprendió que arrepentirse no significa recibir automáticamente una segunda oportunidad. Una disculpa puede pronunciarse en segundos; recuperar confianza puede requerir años.
Mariana comprendió algo diferente.
Ser fuerte no significa rechazar toda ayuda.
A veces la verdadera fortaleza consiste en saber distinguir entre quien intenta comprarte y quien está dispuesto a asumir su responsabilidad.
Y cada vez que Alejandro pasaba por aquel antiguo camino de terracería recordaba la imagen que había cambiado su vida: Mariana avanzando bajo un sol insoportable, doblada