con el tiempo dejó de ser cualquiera de esas cosas.
Volvió a ser simplemente Mariana.
Madre.
Profesionista.
Mujer.
Una tarde, varios años después, Sofía encontró una fotografía vieja donde sus padres aparecían siendo adolescentes.
—¿Ya se conocían?
Mariana miró a Alejandro.
—Desde hace muchísimo.
—¿Entonces por qué tardaron tanto en estar juntos?
Alejandro se quedó pensando.
Mariana respondió primero.
—Porque algunas personas necesitan perderse para entender qué vale la pena encontrar.
Sofía no pareció completamente convencida.
—Pues se tardaron mucho.
Ambos comenzaron a reír.
Y tenía razón.
Habían perdido veintiséis