El policía humilló a un abuelo en el parque sin saber que estaba tocando al hombre equivocado

lo lejos se escucharon sirenas.

Primero suaves.

Luego más cerca.

Ricardo corrió a la ventana.

Vio las camionetas negras entrando al aparcamiento.

Dos vehículos federales detrás.

Agentes bajando con chalecos.

Sergio susurró:

—Inspector… ¿qué hacemos?

La puerta se abrió de golpe.

Elena Vera entró con seis agentes.

Todos armados.

Todos serenos.

Todos mirando a Sergio, Ricardo y Alberto como si el juicio ya hubiera empezado.

—Nadie se mueva.

Un agente se acercó a don Manuel y abrió las esposas.

Clic.

El sonido fue pequeño.

Pero en esa sala sonó como