una demanda, acusó a su madre de manipulación, alegó que el duelo la había desequilibrado, insinuó que se aprovechaba de su fragilidad emocional. Los medios estallaron con titulares agresivos: «Hijo desheredado por faltar al funeral de su padre», «Guerra familiar por un imperio multimillonario», «La viuda que borró a su heredero de un plumazo».
Pero Richard había previsto cada movimiento. Existían grabaciones, documentos firmados, testigos preparados. En uno de los videos, con voz calmada y sin rencor, Richard explicaba:
—Esto no se trata de un solo día. Mi hijo no