no sale viva del quirófano.
Miré hacia Javier.
Seguía discutiendo con seguridad al otro lado del pasillo.
Entonces entendí que la cápsula no era el secreto.
Era solamente la llave.
Parte 3
Mi madre entró al quirófano poco después de las 9 de la noche.
Yo me quedé sentada afuera abrazando su cárdigan.
2 agentes de la Fiscalía llegaron para tomar mi declaración.
Les enseñé el mensaje.
Uno de ellos me preguntó:
—¿Su esposo tiene antecedentes?
—No que yo sepa.
El agente escribió algo.
Aquella respuesta me hizo sentir absurda.