Mi esposo se rio cuando mi madre de 75 años dijo que llevaba meses con un ardor terrible en el estómago: “Solo quiere que gastes dinero en ella”. La llevé al hospital a escondidas. Cuando el médico vio la tomografía, cerró la puerta y me mostró una cápsula metálica dentro de su cuerpo. Minutos después llegó mi esposo. Miró la pantalla, se puso blanco y, sin preguntar qué era, ordenó: “Apáguenla”.

Después de 14 años, descubrí que realmente no sabía quién era el hombre con el que dormía.

A las 11:47, el cirujano salió.

Me puse de pie.

—Su madre está viva.

Las piernas dejaron de sostenerme.

Lloré.

—Logramos retirar el objeto. Había provocado una infección importante, pero está estable.

Un perito apareció detrás de él llevando una bolsa transparente.

Dentro había un pequeño cilindro metálico.

Era diminuto.

Ridículamente diminuto para contener tanto miedo.

Lo abrieron frente a los agentes.

Dentro había una tarjeta microSD envuelta en varias capas de