Mi esposo se rio cuando mi madre de 75 años dijo que llevaba meses con un ardor terrible en el estómago: “Solo quiere que gastes dinero en ella”. La llevé al hospital a escondidas. Cuando el médico vio la tomografía, cerró la puerta y me mostró una cápsula metálica dentro de su cuerpo. Minutos después llegó mi esposo. Miró la pantalla, se puso blanco y, sin preguntar qué era, ordenó: “Apáguenla”.

llevaba un cárdigan morado sobre los hombros y tenía el rostro grisáceo.

—Vamos a salir.

—¿Adónde?

—Al hospital.

Intentó protestar.

No tuvo fuerzas.

La llevé a un hospital privado cerca de Providencia.

La enfermera le tomó la presión 2 veces.

Después llamó al médico.

Él examinó a mi madre y su expresión cambió inmediatamente.

—¿Cuánto tiempo lleva con estos síntomas?

—Unas semanas —respondí.

Mi madre bajó la mirada.

—Meses.

Le hicieron análisis.

Ultrasonido.

Y finalmente una tomografía.

Mientras esperaba en el pasillo, mi celular empezó a vibrar.

Javier.

1 llamada.