3 llamadas.
6 llamadas.
Después llegaron los mensajes.
¿Dónde estás?
Contesta.
No hagas ninguna estupidez.
Apagué el teléfono.
Casi 1 hora después, el médico salió con el expediente de mi madre bajo el brazo.
—Señora Mariana, necesito que entre conmigo.
Mi madre estaba sentada sobre la camilla cuando entré.
El médico cerró la puerta.
Luego la aseguró.
El pequeño clic de la cerradura me hizo sentir que el aire desaparecía.
—Doctor, ¿qué encontraron?
Encendió el monitor.
La tomografía apareció frente a nosotros.
Señaló una zona del abdomen.
—Hay un objeto