furioso.
Hasta que miró el monitor.
Entonces ocurrió algo que jamás olvidaré.
Toda la sangre desapareció de su rostro.
Javier reconoció aquella cápsula.
Lo supe inmediatamente.
Mi madre levantó lentamente la cabeza y lo miró.
—Te dije que algún día mi cuerpo iba a hablar por mí.
Javier retrocedió.
Y por primera vez en 14 años de matrimonio, vi verdadero miedo en sus ojos.
Parte 2: Javier no preguntó si mi madre estaba bien.
No preguntó si necesitaba cirugía.
Ni siquiera preguntó qué era aquella cosa.
Solo dijo:
—Apaguen esa