Mi esposo se rio cuando mi madre de 75 años dijo que llevaba meses con un ardor terrible en el estómago: “Solo quiere que gastes dinero en ella”. La llevé al hospital a escondidas. Cuando el médico vio la tomografía, cerró la puerta y me mostró una cápsula metálica dentro de su cuerpo. Minutos después llegó mi esposo. Miró la pantalla, se puso blanco y, sin preguntar qué era, ordenó: “Apáguenla”.

pantalla.

El médico lo miró.

—Señor, necesito que salga.

—Ella es mi familia.

Me levanté.

—Mi mamá es mi familia. Tú eres el hombre que acaba de ponerse blanco al ver lo que tiene dentro.

—Mariana, nos vamos.

—Yo no voy a ninguna parte.

La mandíbula de Javier se tensó.

—No sabes lo que estás haciendo.

—No. Lo que no sabía era con quién estaba casada.

El médico abrió la puerta y pidió apoyo a seguridad.

—Tenemos que trasladar a la paciente para una cirugía de urgencia. El objeto está