los procesos correspondientes.
Ernesto no entregó su fortuna a Mateo.
Hizo algo más sensato.
Creó, con asesoramiento profesional, una estructura independiente destinada a proteger la fábrica, a sus trabajadores y a financiar atención médica para familias que no podían pagarla.
Mateo rechazó cualquier regalo personal.
Ernesto sí ayudó legalmente con el tratamiento de Ximena a través del nuevo programa.
Meses después, cuando pudo caminar nuevamente por la fábrica, los empleados lo recibieron en silencio antes de empezar a aplaudir.
Ernesto buscó a Alicia.
Su hermana estaba al fondo.
Habían pasado