PARTE 2: LA OFICINA QUE DIEGO NUNCA DEBIÓ IGNORAR

PARTE 2: LA OFICINA QUE DIEGO NUNCA DEBIÓ IGNORAR
La casa quedó tan silenciosa que Mariana pudo escuchar el zumbido del refrigerador y el eco lejano de los autos sobre Paseo de la Reforma.
Se quitó los guantes de hule, los dejó junto al fregadero y caminó hacia la cava.
A simple vista, era una habitación elegante con botellas antiguas, estantes de madera oscura y una mesa para degustaciones privadas. Diego rara vez entraba ahí. Decía que le aburrían “los caprichos de ricos viejos”.
Mariana retiró una botella vacía de