PARTE 1
—Si tu mamá ya murió, no veo para qué tengo que perder dos días en un funeral —dijo Javier sin apartar los ojos del televisor.
Teresa todavía sostenía el teléfono en la mano. Acababan de avisarle que su madre, Elena, había muerto mientras dormía en su vieja casa de San Miguel de la Sierra, un pequeño pueblo de Jalisco rodeado de pinos. Tenía cincuenta y ocho años y llevaba veintiséis casada con Javier, pero aquella frase le dolió más que cualquier discusión de su matrimonio.
Fue sola al