funeral.
Mientras los vecinos rezaban el rosario y servían café de olla con pan dulce, Teresa permaneció junto al ataúd recordando a la mujer que la había criado prácticamente sin ayuda. Su padre, Gabriel, había muerto más de treinta años atrás en un supuesto accidente durante una jornada de tala. Según le contaron entonces, un tronco cayó en una dirección
inesperada y lo aplastó.
Elena nunca volvió a casarse.
Después del entierro, Teresa pasó la noche en la habitación donde había dormido de niña. Allí decidió dos cosas: vendería la