Ana sostenía la carta con mano temblorosa.
El papel estaba amarillento, cuidadosamente doblado y sellado con una pequeña cinta roja.
La tinta había perdido algo de intensidad, pero las palabras seguían siendo legibles.
“A quien encuentre este escondite:”
Si has llegado hasta aquí, significa que la casa sigue en pie.
Me llamo Elena Marković. He vivido cuarenta años entre estas paredes, esperando a que alguien regresara.
Pero nadie volvió jamás.
Todo lo que encuentres aquí se ha guardado para proteger a mi hija. Si ella no regresa, me gustaría que