Tras firmar mi divorcio, oí a mi exsuegra organizar un brindis para celebrar que me habían echado de la mansión. Al regresar y ver sus maletas fuera, gritó: «¡Esa casa es de mi hijo!». Sin discutir, entregué a la funcionaria judicial los documentos de propiedad. Entonces mi abogada abrió un expediente: alguien había solicitado 1.250.000 euros usando mi firma y otro edificio mío.

PARTE 1

Apenas 30 minutos después de divorciarse, la familia de Álvaro Cifuentes descorchó champán para celebrar que se había librado de su esposa. Su madre, Begoña, levantó la copa en un restaurante de lujo de Madrid y anunció delante de 12 invitados que Elena Roldán ya no volvería a disfrutar de «la mansión de los Cifuentes». Nadie le explicó que, mientras brindaban, una comisión judicial estaba recuperando precisamente aquella vivienda para su verdadera propietaria: Elena.

A sus 39 años, Elena llevaba 8 dedicándose al interiorismo y a la gestión