Mauricio leyó la primera página.
Sus manos empezaron a temblar.
—Yo no falsifiqué nada.
—Entonces dime quién usó esa computadora.
Miró a su abogado.
Después me miró a mí.
—Julián me pidió preparar el formato.
No dijo que todo hubiera sido idea de Julián.
No confesó una conspiración perfecta.
La realidad fue más mediocre.
Mauricio necesitaba dinero porque su empresa anterior había quebrado. Julián le ofreció convertir Nortea en proveedor. Al principio sí hicieron algunos estudios menores. Después Julián empezó a inflar los contratos y a pedir transferencias a terceros.