Mi esposo me eliminó de la lista de invitados de la gala de su empresa y dijo: “Eres demasiado sencilla para estar con gente importante”. No discutí; guardé el mensaje y revisé los documentos de una inversión de 420 millones de pesos. Esa noche llegó acompañado de otra mujer, sin imaginar que la verdadera dueña del grupo que sostenía su imperio estaba a punto de entrar.

Mauricio leyó la primera página.

Sus manos empezaron a temblar.

—Yo no falsifiqué nada.

—Entonces dime quién usó esa computadora.

Miró a su abogado.

Después me miró a mí.

—Julián me pidió preparar el formato.

No dijo que todo hubiera sido idea de Julián.

No confesó una conspiración perfecta.

La realidad fue más mediocre.

Mauricio necesitaba dinero porque su empresa anterior había quebrado. Julián le ofreció convertir Nortea en proveedor. Al principio sí hicieron algunos estudios menores. Después Julián empezó a inflar los contratos y a pedir transferencias a terceros.