para hacerme sentir un nudo en la garganta.
—Gracias —susurró Lucía.
Lupita se cubrió la boca.
Yo respiré profundamente.
Después volví hacia Sebastián y Bruno.
—Arturo.
—Sí.
—Quiero que ambos sean suspendidos inmediatamente mientras Recursos Humanos revisa su conducta, las grabaciones del vestíbulo y cualquier queja anterior.
Bruno dio un paso adelante.
—¿Suspendidos?
—Sí.
—Tengo familia.
Lo miré durante unos segundos.
—La mujer a la que intentó mandar a otro hotel también tenía una familia.
Señalé a Lucía.
Bruno bajó la mirada.
Sebastián parecía al borde del llanto.
—Quiero una