Después deslizó un documento hacia mí.
–También estoy reorganizando nuestras inversiones. Solo necesito tu firma aquí.
Lo tomé.
Parecía una autorización bancaria rutinaria.
Pero mi trabajo consistía precisamente en revisar números que otras personas no miraban con suficiente atención.
Vi el número de cuenta.
Vi la referencia.
Y vi una cantidad.
680,000 pesos.
Levanté la vista.
–¿Qué es esto?
Mauricio ni siquiera titubeó.
–Un movimiento entre inversiones. Nada importante.
–Lo revisaré mañana.
Su sonrisa cambió apenas.
–No hace falta.
–Prefiero leer antes de firmar.
Durante 2 segundos dejó de