entradas después de la hora establecida y había convertido esas ocho cifras en una explicación completa sobre el carácter de Daniel.
Pero las cifras no decían quién había tenido que bajar unas escaleras cargando a su madre.
No decían quién había preparado los medicamentos antes de salir.
No decían quién llevaba meses durmiendo menos de lo necesario.
Y tampoco decían por qué Daniel había llegado aquella mañana 52 minutos tarde.
Javier recordaba perfectamente el momento en el almacén.
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Catorce compañeros estaban presentes.
Daniel había pedido una última oportunidad.
Javier