Eso significaba que la empresa que Adela quería convertir en una especie de herencia exclusiva para Mateo no estaba bajo el control absoluto de Álvaro.
Y mucho menos bajo el de ella.
Joaquín tomó el teléfono.
—Voy a llamar a Elena.
Álvaro levantó la mirada.
—No.
Joaquín se detuvo.
—¿No?
Álvaro miró el sobre.
Luego la fotografía.
Luego el documento que demostraba que su propia madre había investigado a su hija sin que Elena lo supiera.
—Primero quiero entender todo.
Rosa negó con la cabeza.
—No hay mucho más que