thuytram-El recibo que podía cambiar al heredero de la familia-thuytram

entender.

Álvaro frunció el ceño.

—¿Qué quieres decir?

Rosa señaló el anillo de sello que Adela había colocado sobre una pequeña bandeja.

—Ese anillo no cambia de dueño porque ustedes decidan ponerlo en una mano esta noche.

Adela se levantó.

—Mateo es mi nieto.

—Sí —contestó Rosa—. Y las cuatro niñas también.

Adela apretó la mandíbula.

Por primera vez, nadie acudió a respaldarla.

Ni siquiera Álvaro.

El niño de 7 años estaba sentado cerca de la mesa, sin comprender por qué una celebración que debía convertirlo en el centro de