Regresé para castigar a mi hija por haber desperdiciado 58,000 pesos. Pero en la escuela la encontré guardando medio bolillo para la cena. Cuando la orientadora abrió su expediente, señaló una frase y preguntó: —Señor Salgado, ¿por qué aquí dice que usted nunca le ha enviado dinero kara?

el mismo número falso que aparecía en la escuela.

Teresa había bloqueado los 2 caminos.

La escuela no podía localizarme.

Y los mensajes de Sofía nunca podían llegar.

—Pensé que habías dejado de contestarme porque ya no me querías.

La abracé.

Al principio su cuerpo permaneció rígido.

Después comenzó a llorar contra mi camisa.

—Nunca dejé de quererte.

Sofía levantó la cara.

—Entonces, ¿por qué nunca regresabas?

No tuve respuesta.

Eso sí era culpa mía.

Mi madre podía haber mentido.

Pero yo había elegido no venir.

Jimena me contó que