el mismo número falso que aparecía en la escuela.
Teresa había bloqueado los 2 caminos.
La escuela no podía localizarme.
Y los mensajes de Sofía nunca podían llegar.
—Pensé que habías dejado de contestarme porque ya no me querías.
La abracé.
Al principio su cuerpo permaneció rígido.
Después comenzó a llorar contra mi camisa.
—Nunca dejé de quererte.
Sofía levantó la cara.
—Entonces, ¿por qué nunca regresabas?
No tuve respuesta.
Eso sí era culpa mía.
Mi madre podía haber mentido.
Pero yo había elegido no venir.
Jimena me contó que