Regresé para castigar a mi hija por haber desperdiciado 58,000 pesos. Pero en la escuela la encontré guardando medio bolillo para la cena. Cuando la orientadora abrió su expediente, señaló una frase y preguntó: —Señor Salgado, ¿por qué aquí dice que usted nunca le ha enviado dinero kara?

cerré la puerta.

Quería ir directamente a casa de Teresa.

Pero llamé primero a mi hermana Laura.

Después contactamos a un abogado.

Durante los siguientes días reunimos documentos.

5 años de estados de cuenta.

Solicitudes de becas.

Expedientes escolares.

Registros telefónicos.

El total que había transferido durante ese periodo superaba los 4 millones de pesos.

Parte correspondía a gastos de la casa de mi madre.

Pero quedaba una cantidad enorme imposible de justificar.

Entonces encontramos los movimientos.

Un automóvil nuevo.

Viajes.

Joyería.

Tratamientos estéticos.

Una cuenta de inversión.

Y una