antes de que pudiera verme.
Sentí vergüenza.
Pero todavía no entendía nada.
La seguí a distancia hasta una pequeña tienda frente a la escuela.
Sofía se quedó mirando una vitrina con tortas calientes.
Metió la mano en el bolsillo.
Sacó unas monedas.
Las contó 2 veces.
Después salió sin comprar nada.
Yo había transferido 58,000 pesos a mi madre 4 días antes.
Entré directamente a la dirección de la escuela.
—Soy Mauricio Salgado, el padre de Sofía Salgado.
La orientadora, la maestra Jimena, levantó la mirada.
—¿Usted es Mauricio?