Regresé para castigar a mi hija por haber desperdiciado 58,000 pesos. Pero en la escuela la encontré guardando medio bolillo para la cena. Cuando la orientadora abrió su expediente, señaló una frase y preguntó: —Señor Salgado, ¿por qué aquí dice que usted nunca le ha enviado dinero kara?

Su sorpresa me incomodó.

Sacó el expediente de Sofía.

Mi nombre aparecía como padre y tutor.

Pero el teléfono registrado junto a mi nombre no era el mío.

3 números habían sido cambiados.

—¿Por qué tienen este teléfono?

Jimena frunció el ceño.

—Es el número que su madre nos proporcionó.

Entonces abrió otro folder.

—Señor Salgado, Sofía recibe apoyo alimentario y becas por situación económica vulnerable.

Pensé que había escuchado mal.

—¿Vulnerable?

—Comedor escolar, útiles, transporte y apoyo para uniformes.

Solté una risa nerviosa.

—Eso es imposible. Yo mando entre