El Niño Que Le Pidió Un Perro Al Hombre Más Temido Del Parque kara

su manta, yo lo siento.

Mateo está ahí

Feliz

Orgulloso de su perro. La primera vez que vi a Bruno entrar en otra habitación, sentí celos de mi propio dolor.

Sí

Me cuesta admitirlo

Habían pasado varios meses desde que Mateo se fue, y yo seguía yendo al hospital algunos jueves.

No porque fuera fuerte.

Sino porque en casa el silencio pesaba demasiado.

Allí, al menos, había pasos.

Voces bajas

Madres con ojeras parecidas a las mías.

Padres mirando al suelo como si buscaran una respuesta entre las baldosas.

Y