El Niño Que Le Pidió Un Perro Al Hombre Más Temido Del Parque kara

la entrada del hospital.

Llevaba una mochila rosa y una bufanda demasiado larga.

Su madre no paraba de llorar.

Inés se agachó como pudo y abrazó el enorme cuello de Bruno.

“Cuida de los otros”, le susurró.

Luego miró a Javier.

“Y tú también.”

Javier se llevó una mano al pecho, como si aquella niña le hubiera dado una orden sagrada.

“Lo prometo.”

Antes de irse, Inés me entregó un sobre.

Dentro había otro dibujo.

Esta vez salían tres figuras.

Un niño

Un hombre grande

Y un perro negro.

Los