El Niño Que Le Pidió Un Perro Al Hombre Más Temido Del Parque kara

Eso nunca dejará de doler.”

Respira hondo

“Pero mientras estuvo aquí, nos enseñó algo que a veces los adultos olvidamos. Que no todos los que dan miedo son peligrosos. Que no todos los que están rotos están perdidos. Y que un gesto pequeño puede seguir creciendo mucho después de que una persona se haya ido”.

Nadie aplaudió al principio.

Solo hubo silencio

Un silencio limpio

De esos que no incomodan.

Luego una niña pequeña se acercó a Bruno y le puso una mano sobre la cabeza.

“Hola”, dijo. “¿Tú eres