se quedó dormido, me atreví a preguntarle por qué hacía todo aquello.
Javier guardó silencio durante un rato.
Miraba por la ventana, hacia las luces de la ciudad.
Luego dijo en voz baja:
“Yo también tuve una familia. Mi mujer y mi hija. Las perdí hace años, en un incendio”.
Se me heló la sangre.
“Desde aquel día”, continuó, “seguí viviendo por costumbre. Iba al trabajo, volvía a casa, comía, dormía. Pero por dentro ya no estaba”.
Miró a Bruno
“Después lo encontré a él. Lo habían tratado muy mal.