Su exmarido la invitó a la boda para humillarla: “Ella sí pudo darme un hijo”, pero la vio entrar con su verdadera hija y las pruebas que destrozaban a toda su familia kara.

Pensó en decírselo, pero esa misma noche recibió un arreglo de lirios enviado por Renata. La tarjeta decía: “Algunas mujeres nacen para ser elegidas”.

Después llegó un mensaje de Beatriz: “No arruines la felicidad de mi hijo inventando otra tragedia”.

Lucía comprendió entonces que debía proteger a su bebé. Se mudó temporalmente con su tía a Guadalajara, cambió de número y dejó que Alejandro creyera que ella simplemente había desaparecido por vergüenza.

—¿Cuándo es la boda? —preguntó.

—En 4 semanas. Hotel Palacio Imperial. Te mandaré la invitación, aunque seguramente no